viernes, 9 de diciembre de 2011

Amor?


Tus labios escapan a la acidez del viento, tus voces se mezclan con el eco del tiempo, y nada de lo que aquí suceda tendrá un verdadero significado.
Tengo mis rodillas llenas de cicatrices y raramente recuerdo como las conseguí.
En mis labios hay tantos sabores como estrellas en el mar, si, en el mar; ¿nunca las has visto cuando la luna se baja a bañar?, cuando sumerge su vestido de plata al mundo terrenal.
El paraíso es la utopía que creaste alrededor de tus orejas, mil y un historias de fantasía donde te quedas siempre hasta el final. Jamás fui fanático de los finales, por eso siempre les di un lugar donde comenzar.

Cuantas oraciones, cuantas frases y no llevan a ninguna parte; podría decir que lo que quiero explicar son mis formas de amar pero dudo de lo que siento, es más, aun dudo de tener sentimientos.

¿Acaso no has visto los murales en mi techo?, las estrellas coloridas que pinté, en verdad son hermosas, lástima que la obscuridad las tenga que ocultar.
¿Pero dime que es de ti? escuche que las mariposas a tu alrededor solían volar y que miles de aves tu vestido solían cargar, dime; ¿qué tanto es verdad?
Tras tus pasos no vi ningún hermoso jardín y supuse que tu rostro había envejecido como tu espíritu, pero hoy que te veo te ves tan feliz como la primera vez, antes que conocieras todo lo que puedo ocultar.

No me juzgues por lo que sucedió, mis errores son las mejores lecciones que la vida me pudo dar, y tú, la mejor instructora que me pudo tocar.
El paraíso no es para los chicos buenos, es para personas ciegas y sin ganas de escuchar, recuerda que en cada paso se hace más difícil regresar.

No quiero un mundo lleno de sueños, tanta miel suele empalagar, pero bueno, siempre ame dulce el té. No es que sea de gusto exigente, se lo que quiero y eso obtengo; lo que mi corazón puede alcanzar, todo por lo que mi espíritu está dispuesto a luchar, y tu amor, hoy suele ser mi primer misión.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Luna Menguante.


Levanto esta pluma, y me ahogo en mis sentimientos: he visto detrás, hacia el vacío que has dejado en mí; vi mis errores, mis pecados, he visto el dolor. Bebí mis lágrimas y mi orgullo me ha destrozado. La proximidad nos apartó.
Desde lo lejos observo aquellos vagos recuerdos, siento el tiempo sobre mí. Mi barco se ha hundido, estoy a punto de ahogarme y tu bailas sobre la tempestad; ¿Cuánto mas?, ¿Cuántos mas delante de mi?, ¿A cuántos mas les regalaras tu amor?
Mis manos rascan en la inmundicia en una noche plagada de lágrimas. El amor se ha marchado y dejo sus restos aquí; aun resguardo tu eco mi habitación, han conservo tu perfume en mi almohada, y aquella bufanda, ¡vaya!, aun siento como si tus brazos estuviesen alrededor de mí.
Me llevaste por donde los ángeles para arrojarme desde lo más alto y he caído al vacío pero aun tu rostro no he olvidado. He visto tus sonrisas, tu sarcasmo; he visto tus heridas y todo tu llanto, y aun no te he dejado de amar. Aun deseo tu alma, aun deseo tu cuerpo pero, ¿Cuántas manos no lo han tomado ya?
Hoy he jurado aborrecer tus besos, hoy juro me causan nauseas tus palabras; atractiva y repugnante, seduciendo al mas débil mancebo, ¿aun no encuentras el amor que tanto buscaste?
Te di lo que había dentro, aun más de lo que era mío; y no me sorprendería que Dios decidiera castigarme por ponerte delante de él. Desde el fango me arrastro para soñar bajo tus pies, para delirar entre tus murmullos; ¿Qué día podremos jugar a ser anónimos?, ¿Qué día tomaré tu cuerpo y tus labios de nuevo?
Y si me preguntan voy a mentir por que me avergüenza la verdad, y solo una lágrima voy a derramar; hasta que mi sangre deje de brotar, hasta ese instante te dejare de amar.
Besaste el Diablo y con dulzura te entregaste al pecado; sentí tu lejanía como el frio sobre mis huesos, dejaste mi cuerpo vacio, intoxicaste la realidad con tus mentiras, engañaste al más puro sentimiento, y hoy de él me avergüenzo.
En la galería de mi espíritu escuche las notas fúnebres de mi alma; ¡vamos!, da la vuelta y muestra tu rostro marchito: la carne ha contaminado tu alma. Y por última vez extiendo mis manos pero estoy demasiado débil para verte, siento mis venas vacías, siento la pena invadir mi espíritu.
Olvide tu naturaleza cruel y deje  trazar sobre mi todas tus palabras; naciste de la oración de mi peor adversario, creciste entre mis brazos, te enseñe a amar y ahora das cátedra a cualquiera que este ante ti. Contaminaste el amor con tu insensatez, ahora, estoy desahuciado; te  llamé, te grité pero ninguna de mis palabras han logrado alcanzarte.
¿Atrás en la inmortalidad hubieras sanado mis heridas?, ¿Cuándo dejaste envenenar nuestro amor?, ¿Cuándo murieron tus deseos?, ¿Cuándo te convertiste en amante de la humanidad?, ¿Cuándo comenzaste a amar a la suciedad?

lunes, 7 de noviembre de 2011

Luna Llena...


Y comienza a agudizarse la penumbra, pero tus manos jamás me soltaran. Nuestro amor sigue prospero. Las fuertes olas y el vendaval golpean incesantemente nuestra vida, pero, jamás naufragará. Seguiremos de pie ante el dolor, somos uno, somos un solo ser.
Estas dentro de mí, en cada gota de mi sangre, corres en mis venas, criatura de luz, regalo de Dios; perdona mis inquietudes postreras, perdona nuestros pecados. Eh jurando solemnemente estar a tu lado a pesar de la tempestad; amor insaciable, magia de la primera vez.
Nuestros cuerpos se funden tras las sombras de mi habitación, la moral ha quedado atrás; nuestras almas se mezclan entre las notas suaves de una canción. Se nos ha  olvidado la utopía que hemos creado: la fantasía nos ha cegado.
Amo tus caricias que cautivan mi alma, desnúdame hasta que puedas ver mis sueños, tómame, haz de mi lo que tu voluntad dicte. Usurpaste mi libertad, me has hecho dependiente de tus besos, de ese sentimiento perspicaz  que suelo añorar en mis noches de bohemia. Tómame entre tus brazos, entre tus muslos, tómame entre tus labios húmedos, quiero sentir el polvo entre mis dedos; desear tu cuerpo y poseerlo.
Quiero cometer el más lujurioso pecado: te he amado con tanta intensidad que no se si sea correcto. Mi corazón lo pongo en tus manos. Levanta las palmas,  juremos ante Dios amor eterno; el tiempo desaparecerá, solo cruzara por nuestros cuerpos y nuestro amor prevalecerá hasta el fin del universo.
Eres mi cielo, eres mi infierno, bendito regalo; vas mas allá de mis anhelos asfixiando la realidad hasta dejar solo sueños. Gotas de miel que brotan del arcoíris de tus manos; tantas veces omití este sentimiento que solo en sueños alcanzado, y, llegaste de la obscuridad para brillar por mí, llegaste para iluminar la vida por mí.
Jugando con el fuego de la pasión; destiérrame del tiempo, aléjame del dolor, tan solo un beso, eso es todo lo que anhelo amor. Funde nuestros cuerpos en inmensurable pasión. Quiero sentir tu cuerpo con notas dulces, estremecer mi sentir; acelerar mis sentidos, desorientar mi presencia; hazme volar por mi habitación, regálame tu mayor secreto, embriágame de tu mayor deseo.
El amor nunca desmayara, el amor nunca morirá, nuestro amor nunca deja de ser.






Quisiera aprovechar el momento para pues sugerir formar un grupo sobre pues aquellos que gustamos de escribir, aveces siento la necesidad de escuchar criticas (positivas claro :D) para mejorar en mi manera de expresar y bueno creo que algunos en algún momento hemos sentido la necesidad de saber que piensan sobre nuestro trabajo, por lo cual me gustaría formar un grupo en facebook, donde los integrantes nos comprometamos a leer los textos de nuestros compañeros y comentar sobre ellos, aconsejarnos en nuestra manera de expresar para tener un mayor crecimiento, bueno, en mi caso quisiera dedicarme a ello ñ_ñ.
Por cierto mi fb,, es Abdiel Barrientos Del Angel

sábado, 5 de noviembre de 2011

Luna Creciente.


Naciste de las cenizas de mis sueños, como ave que levanta el vuelo desde el suelo hasta la plenitud del firmamento; creciste entre las espinas, pequeña luz entre la obscuridad, dejando al crepúsculo extinguirse en su vanidad. No hay invierno eterno. La calidez de la primavera ha ablandado mi corazón.
La esperanza ha nacido en mí; como una pequeña llama que nace e incendia el bosque de mis inquietudes. Mi corazón ha vuelto a latir, pero, tengo tanto miedo, me siento tan débil, me siento tan vulnerable.
Amor eterno, inquebrantable; el mar es el silencio que ahoga mis sentidos,  tormenta que asecha estremeciendo mi cuerpo, y, tus labios son fuego quemando mi piel. En mis venas solo hay polvo pero, hoy comienzo a latir mientras me encuentro despertando de un sueño, tan triste como la verdad, que embriaga mi conciencia y me tienta a fracasar.
He sentido la inmundicia; la he visto caminar, la he visto sonreír, pero hoy amor me siento bien. He visto el abismo en mi alma pero, hoy parece desbordarse la miel que brota de ti, tus labios han marcado cada centímetro en mi ser, han llenado cada vacío en mi piel. Mi alma se enmudece; he florecido una vez que he marchitado, he nacido una vez que he muerto, y te lo agradezco.
Mi  alma baila entre suaves notas que el viento nos regala, la furia de mis sentidos se eleva. Arráncame la piel, besa el fondo de mi alma. Soy sangre y hueso, soy un nuevo comienzo; soy tiempo, soy eterno…
Tus besos, ese fuego que calcina mi albedrió, todo dolor desaparece ante el excéntrico andar de sus labios. Nítido verso, libre de todo pecado, nuestras noches comienzan a desaparecer.
La virtud de tus labios se ha enardecido contra mí, se levantan los mares ante tu presencia; la muerte se ha postergado indefinidamente, esto apenas es el preámbulo de nuestro amor, es tan solo caprichoso comienzo. Estremece mis sentidos, corrige mi andar; navegando a mi lado, las estrellas han sido opacadas con el esplendor de tu faz; a través de la noche, a través de los mares, y aun me cuestiono: ¿encontré lo que busco?

viernes, 28 de octubre de 2011

28/10/11


Desde cuando nos convertimos en marionetas, en  artilugios del destino?; desde cuando nuestras mentes dejaron de ser libres y se condenaron a las palabras de un tercero?

Mis sueños navegan en el obscuro mar del silencio, aguardando tras la noche amarga que se acerca. Mis dedos pierden su voz; he olvidado como expresarme.

Aquel día en que aparesiste en mi vida, debo reconocerlo, ignoré tu existencia por completo. Tu sonrisa tan radiante como el sol matutino, cortando cada sombra en la pared, iluminando cada rincón de mi vida; despertó tu imagen ya grabada en mi mente, le dio vida, le dio razón.
En un momento tus labios estaban grabados en mi memoria, aunque jamás los hubiese provado mi mente mezclaba cada exquisito sabor conocido para asemejar un poco la idea de tus besos; aún me pregunto que tan cerca estuve de la realidad.
Versos en mi corazón divagaban fuertemente a cada segundo que pasaba  admirándote; en el silencio, en las sombras, detras de una pared, detras del mundo entero. Dudo alguna vez lo notaste, mas ahora no importa demaciado.

El invierno siempre llega por mas que lo ignoremos; el sol siempre se levanta por mas que permanescamos en vela; la realidad siempre nos quema por mas que intentemos mentirnos.
Podría tratar de entender todo lo sucedido pero no tiene caso, la idea es que me perdí en algún  momento, perdí mi albedrio, mi conciencia, mi libertad. Y como pedirte me regreses algo que oficialmente no te he dado. Entre las tenues notas de luz que se escapaban por aquella cortina deje ir todo lo que mi corazón sentia, dejé al descubierto todo el temor que mi alma albergaba, y hoy, no se como recuperar todos mis secretos no se como recuperar todos mis sentimientos.

Cadad día que pasa siento como corres aun mas lejos y, de alguna manera cada vez soy mas lento.

lunes, 24 de octubre de 2011


Recuerdo aquel día como si hubiese sido el último de mi vida. 
Sus labios rosados brillaban tan magicamente que ni siquiera hoy eh podido olvidar el más mínimo detalle; recuerdo aquella lágrima que se deslizaba por tus mejillas hasta llegar a la comisura de tus labios y perderse en aquel rincón donde se esconden tus besos; recuerdo aquella dulce sonrisa para calmar mi dolor; recuerdo aquellas oraciónes sin sentido, sin vida, solo palabras tan suaves para calmar la idea de los hechos.
Día a día me cuestionó mi actitud; imaginó, actué de la mejor manera posible pero, me hubiese encantado haberlo hecho mejor. 
Después de tanto tiempo pedir disculpas estaría de más, después de tantas palabras que nos hirieron sería estúpido tratar de seguir, despues de todo lo vivido simplemente sería mas sencillo huir.
Debo confesar que aún, cuando la tarde se despide en tonos violáceos, tu imagen vuelve a mi mente; y así como el sabor tan dulce de tus labios se reproduce en mi paladar el antiguo recorrido de tus dedos sobre mi rostro parece ser tan vivído, tan sutíl, tan mágico.
Pero en la niebla de un nuevo amanecer toda vida es confusa, todo comienzo es misterioso, y aunque el temor este mas allegado a mí de lo que estuvo en el pasado deberé enfrentar toda prueba, deberé caminar sin ver aun mis pasos y comenzar a aprender a levantarme cada vez mas rápido.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Sangre


Nuestras historias se entrelaza en ese mágico hilo dorado; tus ojos obscuros absorben toda la luz, tu voz convierte en silencio cada grito de mi alma, y aun dudo de lo que deba hacer.
Tus manos cubren mis labios por completo, mi alma se enmudece en su totalidad. Guardadas en tus pestañas aquellas fotografías inmorales de tu desnudez que haz robado del reflejo de mis ojos, y tu piel guarda un perfume de rosas que a la fricción deja escapar; mi habitación gira en tu eje todos mis retratos cambian de color y no reconosco el rostro en el espejo del tocador.
Se cubren mis alas de la miel que se derrama de ti, y se enmudecen mis lagrimas al bajar por mis mejillas; clava tus dientes en mi cuello y deja escapar esa libertad que no deseo mas. Cientos de luces que hoy se apagaran como el amor, y fuera de la ciudad se esconde el sol, mi luna brilla a toda intensidad y no puede siquiera quemar mis pupilas.
Me hablas de eternidad, me hablas de una vida sin dolor; quisiera poder hacerte entender que lo único que me importa es tu amor. Y tus manos bajan con suavidad y salvajismo. Toma mi cuello y desliza tu saliva en mi, sumerge en lo mas profundo de mi vida y roba lo que gustes de mi.
Un umbral se abre ante mi y consume toda la luz; quisiera sentir tu calor pero tu piel es azul. Fuego en mi corazón apunto de desaparecer, y trato de memorizar su sonido pues será la ultima vez que lo escuchare.
Y una gota se desliza en mi piel, siento su tibieza contrastar con la muerte en mi y no lo pienso detener hasta que olvidar que fue de mi. Ahora puedo verte como tu a mi, solo un pedazo de carne rogando a ser devorada; y llora mi parte humana a una vieja canción; ya no siento el mismo placer que cuando hacíamos el amor.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

37 minutos.

37 minutos contemplándote; 37 minutos embriagándome de tu mirada, ahogándome en la profundidad de tus ojos, desbordándome de sentimientos ocultos que jamás deberían ser develados.

Tu lejanía físicamente se podría medir en unos escasos metros pero, espiritualmente un abismo nos separaba; la completa ignorancia de mi existencia, la completa indiferencia. Mi mente divagaba en la simplicidad de un beso mas tu mirada creaba un abismo inmortal entre nuestras almas, y contemplando la virtud de tu rostro no imagine mas bello ser sobre esta tierra. La vida se arrodillaba ante tus pies, la muerte parecía prácticamente inexistente en tu persona; una gota de miel en la amargura de la hierba que cubre el mundo entero, tan brillante y única, pero tan efímera y mortal como todo lo demás aunque nadie tuviese el atrevimiento de pensar siquiera en tu muerte.
Y mis penas se disolvían como el papel bajo la lluvia, mi vida se esclarecía desechando todo mi rededor; en esos minuto lo único existente eras tu y yo y la barrera que nos separaba. Un delirio en un mundo mortal que clama por sentirse libre de la condena, libre de la obligada muerte; y mis palabras fueron escuchadas y por unos cuantos minutos ignoré mi suerte, evite la idea de todo lo existente.

Fue un sueño corto pero apacible en el que aun encuentro regocijo al cerrar mis ojos, y reproducir aquella imagen en la obscuridad y vació de mi mente. Mas aun me pregunto, ¿cuál sera tu nombre?

viernes, 23 de septiembre de 2011

Cristal.

Se cierran las puertas tras mi habitación, y contemplo ese pequeño rayo de luz que logra escapar. Eh dedicado cada noche a tu favor, todas mis lágrimas llevan alguna dedicación y coinciden en su color. Eh deseado librar una batalla con el fondo de mi ser, destruir aquella alma que se esconde detrás de mi corazón, pero tras cada pasó que doy me pregunto si sera la respuesta.
Regrese al momento en que mi vulnerabilidad se hace mas densa, en que mi llanto casi logra ahogarme, en que mis pensamientos casi logran asfixiarme; me pregunto si en algún momento tuve oportunidad, si en algún  momento pude lograr despertar tu amor.

Y encierro en una caja de cristal aquel sueño del que desperté, y meses jamás serán suficientes para poderlo olvidar; mi vida jamás completara el tiempo suficiente para borrar las marcas de tus manos en mi piel, jamás el tiempo será suficiente para olvidar la dulzura de tus labios; pero jamás lo lograras entender.

Y así aquellos dos años los convertí en un sueño del cual hace poco desperté, y en un momento siento que sueño despierto y todo aquello se convierte en una pesadilla que hace tiempo intente olvidar.

Por favor regresé a su caja de cristal donde todo lo que diga jamás sera la realidad.

martes, 20 de septiembre de 2011

Tus días de belleza culminan en viejas palabras llenas de dolor. Tus dedos se aferran a aquella imagen en la pared; tu piel es tan aborrecible como esa sonrisa apagada que dibujas cada mañana. ¿Acaso no sabes mentir mejor?

Mis dedos se entrelazan con los tuyos y siento pena por el frió de tu piel, mi mirada desvía la tuya, opaca y fúnebre con ese tono depresivo que solo guardan los días grises. La sangre en tus venas corre mas rápido y creo estallaran en cualquier instante, mas por algún percance traje una sombrilla que me cubrirá de cada gota. Y el cielo se torna carmesí, como si tu voz llamase a todas aquellas lagrimas que brotaron de mis muñecas, y tu dirás cuantas veces no he herido mi piel y tu te lamentaras por ello.  Tu lengua escupe veneno que se a incrustado en mi ser, gotas esmeralda, ardientes como la llama de tu ser.

Y tus parpados caían en la avaricia de tus ser; observe como tu mundo declinaba en la angustia, tus labios ya no eran tan dulces mas aun gustaba de probarlos; mi juventud contrastaba con tu vejez mas nunca deje de amarte. Jamás entendí la razón de mi repulsión hacia tu persona, mas tu alma era exquisita y jamas dejaria de probarla.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Perdóname.

Jamás supe lo que significa para ella la muerte, jamás entendí que buscaba en ella, lo único que comprendo es que la encontró.

Tus manos débiles y pálidas dejaban ver una tonalidad purpura, fúnebre y delirante. Una sonrisa obscura y triste se dibujaba en tus labios; en tu labio inferior una mueca de dolor, una beso escondido entre el rosado ya pálido, una lagrima que contorneaba tus bellos labios. Recuero la fuerza con la que sostenías mi mano, tan débil como tu espíritu. Y sonreía y me mentía,  me decía a mí mismo que todo saldría bien; al pasar el día imaginaba tus pasos rompiendo la luz del sol dibujando una sombra con dulces curvas en mi alfombra, te veía secando mis lágrimas con tus manos cálidas y rosadas, pero cada quien tiene que volver a su realidad, y mi realidad es solo un reflejo de la mortalidad de tu ser. Tu cuerpo tendido sobre una cama de hospital, tus manos perforadas por agujas y una máquina para respirar. Siempre me pregunte si resistías tanto dolor por mí, si deseabas irte, si deseabas darte por vencida y ser abrasada por la muerte, respirar en la paz y dejar todo sufrimiento atrás, pero solo me lo pregunte. Veía tu rostro con esos repulsivos gestos que solo da la muerte, veía esa hermosura de la que alguna vez me enamore decaer en el silencio, veía tu rostro triste y pálido, veía la muerte en el brillo opaco de tus ojos; te juro que deseaba tenerte junto a mí pero alguna vez mi mente pidió a gritos que te fueras, y cada día antes de entrar a tu habitación mis manos temblaban mientras mis lágrimas corrían lo más rápido que podían por mi mejillas; sentía el frio contrastar con la blancura de las sabanas que cubrían tu cuerpo, veía tu intento de sonrisa y respondía con la mejor que pude dibujar; y juro que mis lágrimas estaban al borde de mis parpados escondidas entre mis pestañas gritando que desaparecieras. No imaginas el dolor de verte cada mañana, de observar tu muerte con impotencia, de sentir mis lágrimas ahogarme cada noche al apagar la luz, de escuchar los gritos de mi alma que me rogaban no regresar jamás, no imaginas el sentimiento que se alojaba en mi garganta y me impedía hablar; solo escuchaba tus promesas de un futuro que ambos sabíamos jamás iba a llegar.  

Y las hojas de otoño caían una a una, tonos dorados y obscuros, un amarillo mezclado con café; recuerdo el crujir de cada uno de mis pasos, el frío acogedor de la tarde; recuerdo aun entrar por esa puerta fría al contacto, recuerdo las miradas indiscretas de los presentes, recuerdo a una mujer apoyar su rostro en el pecho de un hombre y como las lágrimas de este humedecían el cabello castaño de la desconsolada mujer; recuerdo los gritos y sollozos de una madre frente a la pared; recuerdo las palabras de un hombre con bata blanca a un par de adolescentes, recuerdo sus caras atónitas llenas de dolor. Y mis pasos se detuvieron frente a la puerta de tu habitación, una persona toco mi hombro y sentí alivio. Lamento admitir que mi alma sintió paz; sus palabras ciertamente ya no eran necesarias. Una lágrima tras otra. Perdóname si parece insensibilidad pero ambos sabíamos que sucedería; esperaba que fuera de la manera más hermosa, la más delicada y dulce que la vida te pudiera regalar. Rogaba a Dios que me perdonara por no sostener tu mano mientras tu aliento se escapaba; siempre supe que tu entenderías amor, siempre supe que tu tenías cuenta de cómo mi luz se apagaba, de cómo mi fe decaía, de cómo mis esperanzas se reducían a solo cenizas, y ciertamente no quería que observaras el reflejo de tu muerte en mí, no quería que vieras tu rostro fúnebre y delirante. Sabía que sufrirías como yo, porque amor mío, llegue al límite donde el alma se materializa en delicado cristal y cae al suelo convirtiéndose en polvo, polvo que el aire de invierno se llevó y aquí solo queda de pie un cuerpo vacío suplicando misericordia, suplicando solo tener un un poco de fe.

jueves, 25 de agosto de 2011

Niña.

No puedo explicar todo lo que siento, no puedo siquiera escribir todo lo que pienso, y mientras mas mi mente escarba entre la incertidumbre de mi alma descubro que no soy nadie, que mi amor ha sido un misterio, que mi vida no refleja nada que no sea tu cuerpo,  soy solo un deseo que se alimenta de tu sonrisa, de lo bien que la vida me pueda tratar.

No se trata de lo bien que lo explique, de lo bien que lo pueda demostrar, jamás lo entenderé: es el tiempo a tu lado, los segundos en que nos besamos, es la vida que compartimos, es el día en que nos enamoramos, son las cosas que nos dejan decir que todo lo he hecho fue hecho bien y por mas mal que suela resultar todo momento valió la ausencia de libertad; cada dolor solo fue el pago de la felicidad que obtuvimos ayer... recuerda que no hay nada eterno en la vida de un mortal.

jueves, 4 de agosto de 2011

Un día...


Un día lloraste de pie junto a la ventana rogando a la Luna jamás despertar, un día rogaste por un nuevo amanecer, y ella lo concedió.

Y aconteció que un hombre dulce abrió tu puerta y despertó aquella alma dulce y amorosa que mantenías oculta bajo la cama. El te tomo entre sus manos, beso tu mejilla y comenzaron a bailar. Sus pies se coordinaban con la gracia de las flores al danzar con el aire, tus manos y las de él cruzaron, sus dedos uniéndose bajo la palabra eternidad, el mundo no giraba mas, el tiempo se detuvo y la luz no dejo de brillar.

Un día despertaste y el mundo brillaba tanto a tu alrededor que te comenzó a cegar; aquel hombre  tenia dulce voz y solo su sonido dejaste entrar, todas las voces callaron para ti ante el, solo existía una realidad y era la que emanaban sus labios. No dudo que lo hayas notado, pero tu alma se esclavizo ante el amor.

Y después que callo la tarde el príncipe cambio su tono, su voz grave llego hasta tus oídos y raspo su imagen; entre sus ojos azules no se reflejaba ya la ternura y el amor, se opaco el brillo de esa hermosa mirada. Se levanto de aquel pedestal y arranco las cortinas que cubrían al verdadero sol y con la verdadera luz su brillo se opaco, acaricio tu rostro pero sus manos eran ásperas, aquel viejo recuerdo se disipo con la realidad, el velo se callo demasiado rápido y no lo pudiste asimilar.

Y nuevamente tu rostro se postro sobre la frialdad del marco de la ventana, tus ojos se fijaron a la obscuridad del cielo y, no había mas Luna a la cual rogar. Las estrellas tan calladas como siempre solo te vieron con compasión y en el largo camino de nuestros sueños descendió él hasta caer en la suavidad del mar; su intensa luz ilumino todo tu rededor mas tus ojos no lastimo, y con gran suavidad se acerco a tu mejilla y te beso. A tu oído revelo el secreto de que el amor jamás llego; te recostó entre sus brazos y con fuerza te hundiste en su pecho, tus lagrimas no dejaron de brotar.

Al huir la noche de los rayos del sol despertaste hundida en la arena abrazada de un pequeño montículo de ella, tus lágrimas aun seguían marcadas en el suelo, el sol acariciaba tu espalda y tus ojos no pudieron volver atrás; tu realidad se desintegro, tu mundo no era real.

Y aconteció que un día una bella mujer caminaba por una vieja ladera, sin rumbo, sin ninguna conciencia del mundo, y todas las tardes paseaba a orillas del mar dejando acariciar por la espuma sus pies descalzos. Jamás encontró el camino de regreso, jamás encontró su vieja verdad, aquella donde el paraíso se hizo realidad.

jueves, 21 de julio de 2011

Versos de un amante.

Le recuerdo tan dulce y fragante como la primavera al apagar el invierno.

Los días transcurrían con cierto tono de similitud deseando que en alguno de ellos hubiese un cambio, por más pequeño que fuese lo agradecería. Su faz ilumino el día tan gris con el que culminaba la crudeza invernal, sus pasos sonaban de una manera tan rítmica que resultaba agradable esa mezcla tan suave del caer de sus pies sobre la hierba húmeda y el latir de su corazón; deseo tanto revivir aquellos instantes, tan solo quisiera repetirlo de nuevo en mi mente tal y como sucedió pero, cada vez que mis pestañas se unen e intento de volver a aquel día tu rostro deja de ser rosado y vivaz y se muestra tal cual es ahora: azul y frio.
Encantador como la sonrisa infantil de un pequeño bebe en brazos de su madre, tan embriagante como el aroma de los jazmines en la brisa del amanecer, tan delirante como en deseo que tengo de volver a amarte con la misma intensidad que en mi juventud; hoy amor mío te desprecio.
El amor es un sentimiento tan basto que jamás podría desaparecer pero igualmente es tan complejo que cambia de una manera tan drástica e increíble que resulta imposible creer que se trate del mismo sentimiento; el odio y el amor son el mismo ser. Es tan fácil percatarse de ello pero queremos evadir dicha idea, ¿acaso no comparten la misma intensidad?
El tiempo no parecía existir cuando estaba a tu lado, los segundos en los cuales me refugiaba en tu regazo parecían eternos, sentía que el mundo comenzaba a consumirse en la frialdad de la humanidad más yo me encontraba a salvo cubierto por tus suaves y tibias manos, por el amor tan inmenso que crecía entre los dos. Debo decirte que hoy aborrezco dicha imagen. Así como la primavera asesino el invierno de una manera bella y exquisita, esta abrió paso al verano, el cual fue traicionado por aquella estación reflejante de  muerte y decadencia de todo lo bello y hermoso, ¿pero acaso la muerte no es hermosa? 
Las hojas doradas bajo mis pies, las copas de los arboles vacías, flores marchitas; todo era dorado y café, todo era tan hermoso como la muerte misma. Nuestro dulce amor duró poco; prometía la eternidad más sin embargo careció de firmeza y voluntad. Tal vez fue en un intento de mi mente de no sufrir más en el cual escondió en lo más obscuro de mis pensamientos el recuerdo ya inerte de tu fallecimiento; eh olvidado por completo aquel día, son borrosas las imágenes que tengo de ti recostada en una cama de hospital con el rostro pálido y temeroso, recuerdo que por más que trataste de sonreír en tus labios se formaba un gesto aborrecible a la vista que dejaba ver tu trágico final, por más que me prometiste que no te dejarías vencer, que tu jamás me abandonarías, por más que tus manos se aferraron a las mías tus ojos no me engañaban: estabas cansada, cansada de luchar, cansada de vivir con una condena que tarde o temprano tendrías que cumplir; tu fe era decadente, como una luz mortecina que brilla en la inmensa bruma de la noche, que se arrastra por la inmundicia de la ciudad y decae a tal grado de desaparecer por completo, pero justo en el momento en que una de mis lágrimas caía en tu pecho esta luz se encendía, no con  la intensidad que desease pero si la suficiente para concebir la paz en mí. Estaba tan ciego que aun la mísera fe que guardabas en nuestro amor me complacía al grado de aun soñar un futuro a tu lado. Las horas pasaron y no recuerdo ni los diálogos ni las imágenes que transcurrieron en ellos, aunque en ocasiones, en muy pocas ocasiones, estas me abruman en la vulnerabilidad de mis sueños, de mis pesadillas; te veo viva y fragante, soñadora y risueña como el día en que las rosas florecieron ante la gracia de tu danza y al instante siguiente te veo recostada sobre una caja de madera con el rostro repleto de gestos plásticos y exagerados, como si esa paz que mostraras era solo una máscara para ocultar el horror que albergabas dentro.

Y un día observe mi reflejo frente a la opaca visión de un espejo: a pesar de la tenue luz que había en la habitación, dada por el hecho de que las cortinas se encontraban completamente cerradas dejando escapar entre los espacios vacíos tenues líneas luminosas, casi muertas por la frialdad de aquel cuarto magistralmente vestido de luto; me vi como un cadáver. Mis ropas eran obscuras y melancólicas, mi sonrisa estaba muerta, mis ojos habían perdido su brillo y mis labios su sensualidad, todo en mi daba la sensación de pena y muerte, de dolor y sangre; el contemplarme a mí mismo en esas circunstancias causo en mi aberración ante lo grotesco de esa imagen: el joven soñador y risueño, la viva imagen de la juventud y la gracia, todo en mi había muerto, aun la voluntad de vivir.
Ignoro la razón por la cual decidí o más bien reprimí el deseo de morir, lo único que logro recordar es que ese día destroce de un golpe ese espejo junto a los demás que se encontraban en mi habitación, así como todo objeto que osara recordarme lo miserable de mi vida; destruí todo aquello que me cuestionara de mi existencia, ya que esta se encontraba vacía y sin sentido, se encontraba muerta. Jamás pude comprender él porque apareciste en mi vida y más aún el porque me dejaste formara parte de ella consiente tú de que el final era inevitable; hubiese aceptado todo con mayor resignación, con mayor entendimiento si tan siquiera tu hubieras luchado un poco más, no es que no comprendiera tu estado, lo conocía perfectamente, sabia tus limitaciones y tus pesares, pero conocía tu fuerza y me di cuenta que te dejaste rendir fácilmente, que no tuviste la voluntad de luchar aún más, que antes de que tu cuerpo sucumbiera ante el inevitable desenlace de todos los mortales, tú, ya habías sacrificado tu fe. Al llorar al pie de tu cama, recostado sobre la frialdad de las sabanas cruelmente teñidas de blanco, de un color tan intenso, tan puro y contradictorio a todo lo que este representaba, solía rogar por tu fortaleza, solía pedir que comprendieras mi amor y lucharas por nosotros, y aun sabiendo que tu final era inevitable habría en mi la imagen de una mujer que jamás titubeó un segundo en luchar por lo que ama y no hubiera dudado jamás de tus sentimientos; ahora suelo preguntarme si tu amor fu veraz, ya que alguien que ama no sería responsable de tal acto de crueldad hacia alguien más, hacia la persona que ama. Daría mi vida para que al cerrar mis ojos por la presión del cansancio y del dolor, pudiera ver tu imagen y fijar mi interés hacia tu mirada y encontrar en ella un brillo que refleje valor, que me de esa seguridad de que trataste hasta el último momento de permanecer a mi lado.
Han pasado ya muchas estaciones, he visto tantas veces florecer y marchitarse a las musas del campo, he visto como tiñen de colores sus praderas y como sucumben a la frialdad de la nieve, tan blanca y radiante como las sabanas que cubrían tu cuerpo inerte; ha transcurrido tanto tiempo que he olvidado la presencia de este; olvide aquel día en que tu nombre se escribió sobre la piedra que cubre tus restos; olvide la última noche en que pretendí hablar contigo cuando simplemente conversaba con un puño de tierra húmeda; olvide el color de las ultimas rosas que arroje sobre tu tumba; olvida nuestra canción y todo aquello que ame; me olvide de mi existencia al grado de aborrecer mi recuerdo; me olvide de todo lo que existió y existe e ignoro todo lo que existirá, tan solo deseo un día más, un día en el cual albergarme otra vez en tu regazo y llorar desconsoladamente en el calor de tu pecho, tan solo quiero una vez más sentir tu mirada confortable sobre mis rostro, sentir la tibieza de tus dedos acariciar mi cabello y hundir mi rostro entre tu pecho a tal grado de ver tu alma a los ojos y, en la intimidad que nos brinda el silencio preguntarle:  ¿porque dejaste de amar tan fácilmente?, ¿porque me dejaste de amar tan fácilmente?

lunes, 11 de julio de 2011

Te quiero.

Te sorprendería el saber que estoy pensando y no creo estés tan alejado de la realidad; pienso en el amor: dulce, tierno y hermoso. Es algo que me ha acompañado en mis pensamientos desde el día que lo conocí; aun a pesar de que he errado y fraguado varios intentos de ser felices nos mantenemos juntos, de alguna manera jamás podremos separarnos, ¿porque?, es sencillo, nos amamos.


Te contare un secreto. Hace ya mucho tiempo este mundo era vacío, así también mi corazón, pero claro no fue hace tanto tiempo como el mundo; de alguna manera mi ser encontró una fórmula para evadir la obscuridad y nació en el un rayo de tenue luz, de una luz mortecina y débil, que con el tiempo se volvió radiante e inmensa. Por aquel entonces esa pequeña luz no podía sobrevivir sola así que trataba de mantenerla viva; yo cuidaba y velaba por ella, más en ocasiones me dormía en la vigila y esta se hacía más y más débil, más por alguna extraña razón jamás desapareció. 
En varias ocasiones lloré a orillas de esa pequeña luz justo cuando más parecía apagarse, pero de pronto aparecía más radiante y fuerte: era totalmente maravillosa. Así esta luz fue creciendo, tanto que un día no se pudo ocultar y resplandeció desde mis adentros a tal grado de no solo brillar en mi vida sino también en la de los demás, todos mis conocidos me cuestionaban de como pude hacer que tal luz llegara a ser tan radiante, a lo que siempre respondía: la fe.
Cada día que te sientas débil y que el mundo parezca venirse abajo sofocando la luz de tu amor, jamás dudes, solo ten fe; no es que necesites comprenderlo, solo necesitas confiar en él; el amor no reside en una persona, vive en nosotros mismos; en nuestro deseo de encontrar la felicidad y en la fuerza que ejercemos para encontrarla, el amor es una virtud que cada ser humano comparte y  cada quien debe encontrar la manera de hacerla brillar tanto como para iluminar el mundo entero.

jueves, 7 de julio de 2011

Amar/Odiar

Detesto el conocimiento, el saber de las razones, el conocer el adiós.

¿Amarías la ignorancia si ello refiere el evadir la idea de tu lejanía?

Acaso el sentimiento mas puro debe de ser cubierto de mentiras, dulces mentiras, tan suaves y brillantes que causan una sensación de  verdadero amor, de perfección.
Mi persona es complicada: jamas deja de pensar. Mas ello ha llegado a convertirse en un verdadero problema, la evidencia que ha dejado el pasado sigue presente con ese delirante sabor amargo y dulzón, con ese aroma fresco y sutil, embriagante hasta perturbar el alma: es ciertamente encantador y demoledor.

Mil preguntas se albergan en mi mente, una de ellas, si haz escuchado la ultima canción que te dedique. Fue aquel día en que nuestro amor ya había sido decapitado por las acciones del destino, el ultimo día en que te vi, el ultimo donde bese tus labios.

Fue demasiado tarde para nosotros, no pudimos rescatar siquiera un poco de lo que sentimos, ni aun un mutuo respeto. Debimos separarnos mientras aun nos queríamos, no cuando comenzamos a odiarnos.


martes, 5 de julio de 2011

Recuerdo.

Suelo resumir mi vida en el momento en que lo preguntas en un sencillo "todo a ocurrido con normalidad", mas sin embargo nada es similar, nada guarda ningún parentesco.
El distintivo de nuestra existencia es que cada uno encuentra una respuesta diferente para cada situación lo cual la hace mas exquisita. Así como yo te jure amor y creí en verdad que todo seria realidad tal vez tus ojos lo vieron diferente y solo fueron palabras que se escapan en el aire con tanta suavidad que no lo puede percibir.

Han pasado tantos meses y en ellos jamás he dejado de pensar en ti, es el simple misterio de un recuerdo que por mas que se cubierto con una verdad dolorosa no se evapora, sigue presente besándome en las noches, acariciando mi cabello. Es dicho recuerdo el que aun me jura que me amas aun cuando tus labios pronuncian cosas diferentes.

Me gustaría entender que secretos guarda tu mirada, si tan solo pudieras decirme a donde me dirijo, ya que solo sigo tus pasos. 


Los deseos llegan y se van, el amor es eterno mas no siempre es correspondido. 

Solo vasta entender que el hecho de verte sonreír me complace, que el saber que te encuentras perfectamente bien me da aliento, claro, evadiré la idea de que compartes tu vida con alguien mas pero aceptare la realidad de que jamás existirá un nosotros, de que nunca mas regresara el ayer, de que jamás de nuevo te besare.

miércoles, 29 de junio de 2011

¿Sientes el calor de mis manos?




Justamente ayer cuando la noche suele ser mas espesa y misteriosa, cuando la obscuridad es tan abrumarte que ni siquiera tus manos puedes ver, pude recordarte. 
Una dulce sonrisa tapizada con recuerdos encantadores de un ayer que fue simplemente hermoso pero, a nadie nos agradan los finales. Suponiendo que ni yo era el amor de tu vida y ni tu el mio, ¿por que se cruzaron nuestros caminos?, acaso el destino tenia planeado algo para nosotros o fue simple casualidad, una casualidad que duró mucho tiempo y fue exquisitamente enriquecedora, tanto en forma espiritual como carnal.
Terminar jamás es fácil y lo que viene después mucho menos, o por lo menos para mi no lo fue. El caso es que si en verdad no me hubiera enamorado lo hubiera disfrutado muchísimo mas.

lunes, 27 de junio de 2011

Luz de Luna: Rosas de Papel. (Preludio)


En tres días se cumplirá un año más de aquel momento en que te conocí, no puedo concebir aun el paso de los años que han dejado huellas tan marcadas en mi piel y creo en ti tampoco tu belleza han respetado, mas supongo aun guardas esa dulce esencia que solía hacerme suspirar. 
¿Lo recuerdas, aquel día poco antes de que el invierno azotara con su fuerza a la sutil belleza de las flores, haciéndolas palidecer hasta sollozar en los tonos fúnebres de una noche marchita?
Lo recuerdo tan bien; era una mañana fría pero a la vez cálida, una de esas que suelen hacerte sentir la crudeza del mundo; era una típica mañana de otoño, esas de color azul justo al momento en que el sol despierta. Recuerdo la luna aún estaba de pie observando a los mortales con ese vestido plata que solo ella sabe lucir, con tanta elegancia y lujuria que hace decaer mi certeza y robarme un suspiro, pareciera que aun puedo escuchar el cantar de las aves, como sus notas se mezclaban con el silbido de un viento juguetón, aún recuerdo escuchar el crujido de las hojas que tapizaban las calles, era como si una alfombra dorada cubriera por completo la desnudez del asfalto. Esa triste escena que de alguna manera nos recuerda nuestro destino, lo efímero que somos, lo frágil de nuestra existencia, es una escena exquisitamente perturbante. Y aun suelo recordar ese deleitable aroma a humedad, esa brisa que acaricia mi rostro con un soberbio toque de frialdad, aun siento ese deseo de arrancarme la piel y entregar a mi alma tal manjar.
En un segundo mi mirada fue desviada hacia tal destello de luz que ocultaba la magia de un ser completamente desconocido por mi corazón y, sentí como mi sangre hervía, como mi corazón se aceleraba, en un segundo el mundo se detuvo, las hojas a mi alrededor caían con tal suavidad que parecían nadar entre los rayos tenues del amanecer y sentí celos del viento que indiscretamente acariciaba los rizos de tu cabello y recorría cada rincón de tus rosadas mejillas, observe tu rostro puro y solemne, sentí una conmoción que embriago mi razonamiento hasta perder cuenta de mi realidad, toda mi vida se resumió en un instante, jamás viví solo existí hasta que tu magia se cruzó por mi camino y tan deliberadamente mi corazón se rindió al tuyo, una canción que jamás escuché se reprodujo en el fondo de mi alma, un río con fuerte caudal nació en el abismo de mi alma, deseaba gritarte más mis labios estaban paralizados: sin saberlo te había entregado el alma, aun sin  saber tu nombre te di mi corazón y, fue en el justo momento en que el sol solía levantarse con tanta magnificencia que hacia brillar todo a su solemne color con un dulce tono de grandeza; en ese instante tu mirada se cruzó con la mía, nuestras pupilas se alinearon de tal manera que no podíamos ver más allá de nuestros ojos.
Me perdí entre el brillo de tu mirada, en un segundo mi respiración se detuvo y deje de sentir ese peculiar frio de otoño que fue remplazado por la suavidad de la primavera; una sensación extraña para esta alma que por aquella época poco sabia del arte del corazón, era solo un joven de veintiún años, inexperto en el arte del amor; más aunque mi alma ya está añeja por el paso de los años me estremece el recuerdo de aquel día; me rendí ante ti, solo confiaba en la honestidad de tus labios aunque tú no hubieses pronunciado palabra alguna. Me entregue completamente desconociéndote totalmente, en un instante mi vida colapso y se levantó ante ti, robaste mi esencia y mis sueños y los remplazaste con cada parte de ti, mas tu no dabas cuenta de ello, tal vez estabas sumergida en la misma sensación que yo, pero no puedo descifrar aun pasados los años que cruzo por tu mente, mas tengo una vaga idea ya que tus ojos solían escapar indiscretamente varias respuestas: recuerdo agachabas tu mirada concierto tono de timidez más aun así nuestros ojos no se apartaban, y apenas mis piernas respondieron mi llamado me acerque hacia ti; recuerdo muy bien nuestra primera conversación, estaba empapada de la simplicidad de la pena, del miedo a lo desconocido, dejábamos ver unas palabras espolvoreadas de timidez y de poca lógica, no importaba lo que dijéramos, nuestras almas hablaban por si solas, fue tan mágico, de un momento a otro mil imágenes pasaron por mi mente como recuerdos de vidas pasadas que compartimos juntos; esos besos que jamás nos dimos intimidaban más mis palabras, una sensación desequilibraba mis sentidos de tal manera que me convertían en un torpe enamorado, la mañana apenas concluía, aun desconocíamos nuestros destinos, nos olvidamos de a dónde nos dirigíamos y cambiamos todos nuestros planes por un segundo más con ese extraño que nos robó un segundo de nuestra existencia y, toda la eternidad de nuestras vidas, fue lo que se suele llamar amor a primera vista: fue lo más parecido al amor, no es que no creyera en él, es más bien que aún no lo conocía, para mí solo era una utopía, pero en la juventud ¿en que no puedes creer?; lo vi en tus ojos y me rendí ante él mas ahora no quiero pronunciarlo de nuevo, era la inocencia de un alma nueva. Debo admitir por aquellos años no existía mujer más hermosa que tú, si bien no concia por completo el mundo no hacía falta verlo, tú eras el más hermoso ser en este plano, un capricho de Dios que guste de amar y ser amado. Sin pedir nuestro consentimiento nuestros corazones firmaron un pacto y en el silencio se dijeron tantas palabras, en ese espacio vacío entre nuestras manos que con timidez se acariciaban se fundieron nuestras almas, en solo un instante la tenue luz del amanecer ilumino nuestra existencia, hoy no sé si agradecer al destino nuestro fortuito encuentro, es como si hubiese arreglado nuestra cita: solo basto un segundo entro los miles del día para entregarnos completamente el uno al otro, sin decirlo, sin algún contacto que no fuese más allá de las miradas nuestro amor se consolido en el pilar de nuestra gratitud, sin preguntarnos nació en nuestros corazones una palabra que hoy no gusto de pronunciar pero alguna vez te la repetí tantas veces hasta sentir perder su valor.
Deseo no abrumar con la complejidad de mis emociones, de cómo mi alma cambia de tonalidad, cruzando por colores pasteles hasta aquellos tan fúnebres y obscuros, más para poder conocerme y entender mi sentir aun basta mucho más que decir: era algo tarde, no en el margen del tiempo en el que transcurría el día más si en el límite de este para nuestros destinos, poco después me enteré que este era tu horario para acudir a la universidad, de igual manera la facultad de letras me esperaba, pero vacilaba en las intenciones de mi alma, esperaba tu formaras parte de mi vida, la cual solo existió superficialmente hasta cuando te presentaste en ella, mi existencia era limitada a la simplicidad de una rutina, nada era nuevo, meticulosamente seguía un horario que de alguna manera me parecía gratificante mas ese minuto que fue alterado con tu inesperada presencia pronto se convirtió en el más feliz, una sensación que hasta ese momento jamás había experimentado: veía como tus rizos dorados danzaban con la brisa indiscreta de otoño, como tus labios húmedos gritaban por estar junto a los míos o eso era lo que quería leer en ellos, poco entiendo de aquella situación, aunque los años hallan pasado y día tras día haya reproducido ese instante en mi mente de algún modo cada palabra quedo grabada en mí, más ninguna de ellas fue realmente relevante, lo único que significaba era lo que nuestros ojos decían bajo el resguardo de nuestras pestañas, lo único verdaderamente importante era esa dulce sonrisa que con timidez y sutileza dejaba escapar un rayo de luz a mi alma.
Quisiera de alguna manera repetir este sentimiento en cada uno de nosotros para que en nuestros corazones renaciera la mínima idea de lo que fue amar. El mundo de un segundo a otro se detuvo y las hojas de laguna manera cayeron con más ritmo que el que la naturaleza les da, el suelo parecía brillar con tal intensidad que nuestro panorama parecía elaborado en la mente de algún artista, no había momento más perfecto, no existía ningún lugar mejor.
El silencio hizo presencia, no era como ningún otro que hubiera experimentado, era totalmente distinto, de alguna manera me hacía sentir bien pero a cierto nivel me hacía sentir un nerviosismo intenso como si pudiera sentir lo que acontecería, habíamos pasado ya largo tiempo juntos hablando de cosas ciertamente sin interés, lo único que hacíamos era buscar una razón para seguir juntos, apenas nos percatábamos de la hora inventábamos alguna tonta excusa para seguir juntos, la mañana en su mayoría había transcurrido, llevábamos casi tres horas juntos, de alguna manera era inevitable, lo deseaba, lo deseabas, pero ninguno se atrevía a hacerlo, tal vez era lo más dulce de esa sensación, jamás lo olvidare.
Mire tus ojos como jamás los había visto, con un deseo incontenible pero con cierto tono de temor, respetaba tu anonimato mas quería que dejaras de ser solo un tercero en la vida que transcurría a mi alrededor, creo fue demasiado pronto y debí esperar más pero no podía hacerlo, ya no estaba en mí, era algo que ya estaba escrito, lo vi en tus ojos cuando me acerque a ti, de alguna manera tu piel me llamaba, con suavidad tome tus manos, nuestros dedos se cruzaban con tanta delicadeza, aun no lo puedo olvidar, mis labios apenas rosaron los tuyos y tus parpados se cerraron, sentí tu respiración y escuche como nuestros corazones se sincronizaban, como cada uno de tus latidos se fundían a los míos, el ritmo de mi alma cambio, mi vida cambio, sentí la humedad de tus labios, el calor de tu piel, sentí la suavidad de tu aliento, sentí el perfume de tu cabello, estaba tan cerca de ti, no puedo explicar con precisión como fue ese momento ya que toda mi atención se enfocó en como mi mundo cambiaba, en como mi vida se transformaba en una extensión de ti, apenas conocía tu nombre, Elizabeth, apenas sabia quien eras, pero no pude evitarlo: me enamore de ti.
-Discúlpame, es demasiado tarde y debo irme.-Esas palabras rompieron aquel tímido beso, tu rostro mostraba un gesto de confusión mas no parecías molesta, más bien parecías preocupada por lo que en adelante podría pasar.
-No te preocupes, creo también eh perdido la noción del tiempo pero, ¿podría verte mañana?- Con esas palabras afronte la realidad, que ese instante no sería eterno y que en algún momento nuestras vidas se tendrían que separar. Tomaste pronto tu bolso que habías dejado en la banca en la cual nunca nos sentamos pero sirvió de escenario para nuestro pequeño encuentro, para nuestro corto romance, tengo que decirte que aun visito ese lugar y en mi mente reproduzco aquellos minutos en que todo cambio, seguiste tu camino y de alguna manera mi cuerpo se paralizo, no pude decir nada más que ver cómo te alejabas como tu perfume se perdía en la humedad, no podía hacer nada más que aceptar que el amor no duraría más, tal y como fue nuestro encuentro nuestro amor fue igualmente corto, hubiera realmente deseado que durara toda la eternidad pero lo que es realmente bello debe ser así, debe ser tan efímero para realmente llegar a apreciarlo, debe ser reamente doloroso para en verdad llegar a amarlo.
Todo el día no fue más que pensar en ti, mágicamente todo se relacionaba contigo, buscaba tu silueta en las sombras que las nubes provocan en el suelo, buscaba incesantemente tu perfume en el aroma que despiden las flores, el otoño era delicadamente frio, las ventanas del edificio de la universidad se empañaban con las gotas de la lluvia que no dejaban de caer, aquel olor a tierra húmeda aún está grabado en mi mente, aquella sensación de ansiedad, de querer salir corriendo y buscarte sin importar que tan lejos estés, tenía miedo de no poder volver a encontrarte, de no poder volver a escuchar tu voz, desearía saber que cruzo por tu mente peor creo ese será un misterio que llevare en el fondo de mi corazón.
Era la hora de salida y de alguna manera el día había parecido eterno a pesar de mi retraso el cual redimí con una excusa un poco absurda, camino a casa te buscaba entre las personas deseando encontrarte y decir todo lo que mi mente me había revelado concerniente a ti, como mi alma no podía continuar sin ti, como mi vida no podía continuar sin ti, lo sé, suena demasiado absurdo pero desde ese momento aprendí que jamás saldrías de mi corazón y no quería ni siquiera intentarlo, lo único que quería era que formaras parte de  él, quería entregártelo por completo sin importar lo que el mundo pensara. Abrí la puerta de mi departamento y vi como el vacío de la habitación se hacía más grande, como la obscuridad se hacía más espesa, como el silencio era más perturbador, todo aquello era resultado de la necesidad que creaste en mí, la necesidad de volverte a ver. 
Jamás conocía noche más larga que aquella: en mi mente daban vueltas aquellos segundos a tu lado, mi habitación estaba empapada con el eco de tú voz, mis labios guardaban celosamente el sabor de tu boca, repetía en cada instante nuestro primer beso, mi primer beso de amor. De alguna manera en mi mente escribí una larga novela en la cual los protagonistas éramos solo nosotros dos, me sentí como un estúpido al pensar que en tu mente no cruzaría ningún recuerdo que tuviera que ver conmigo, no eran muchos, una corta conversación, un pequeño beso, solo un momento de la mañana compartimos, no había ninguna promesa viable a verte de nuevo, había cruzado por esa misma plaza ya largo tiempo y solo te había visto una vez, solo tenía la esperanza de que Dios se compadeciera de mí, más la noche callo sobre mis parpados de una manera tan frenética hasta hacerlos ceder, caí en el sueño ms dulce e inocente, más profundo y tranquilo que jamás tuve y jamás tendré desde ese día, ese atardecer fue el primero en el que me encontré completamente atado a tu recuerdo, como desde aquel día no puedo cerrar los ojos sin que tu recuerdo se me venga a la mente.

viernes, 24 de junio de 2011

¿Debo agradecerte por esto que siento?

Me deleito en todo lo que hemos vivido y en lo que jamás se repetirá, ignoro en que continua, de hecho temo de que esto siga adelante, no creo esperar mucho de dicho sentimiento mas aun así es hermoso; lo se por que jamás nadie a soñado lo que yo y nadie ha escrito lo que yo. 
Hace algún tiempo en mi alma aguardaban las dudas de lo que soy y que papel debería jugar, hoy no creo me importe demasiado; cada segundo es tan mágico que no dejo de pensar que nada podría salir mal; el amor es dulce pero tan impredecible. 
Hoy puedo jurarte que te amo, mas mañana seria una predicción que  no aseguro sea certera. Es tan dulce pensar que todo esto podría salir bien...


lunes, 23 de mayo de 2011

Tortura.

Así pasa la vida, con inigualable singularidad, al son del vació que alberga mi alma. 
Es el sentimiento de pertenencia lo que me acerca mas a ti, lo que de alguna manera no deja me aparte, mas ya no entiendo, supongo desde hace tiempo no sentimos mas que desprecio, mas aun así creo, aun te quiero.

viernes, 20 de mayo de 2011

De hadas y fantasía.


Es justo tu felicidad 
la que atormenta mi vida;
Unicornios visitan mi ventana
Hablando de ti,
Justo cuando el sol no ve

Solo hay que saber.

Y en la noche tus manos brillan con intensidad,
Viajan en el aire hadas azules
Y pequeños seres recorren mi piel.

En la obscuridad olvido quienes somos,
Aun así das un paso atrás,
Aun así bajaremos por las nubes
Desde lo alto del cielo
Hasta el fondo del mar.

Diamantes danzan en el aire,
Bella como la niebla
Como el temor a Dios,
Y seguirán detrás de ti
Mis más dulces deseos
Aun después de muerto.

Aun bajo la tierra mi corazón late por ti,
Delirantes suspiros de libertad;
Y mis manos rasgan en la ansiedad,
Tu fe decayó tan bajo amor.

Y mis pies suelen caminar,
¿Bajo tu cama cuantas huellas hay?

En la noche
Mientras el sol llora con desesperación
Corren tras de mi
Mil y un aves de color,
Pequeños insectos fluorescentes,
Miles de luces a mi alrededor.

Antes de decir una palabra lavare mis labios,
Antes de decirte lo mucho que te amo
Saciare mis deseos,
Y caminare bajo la noche
Cobijándome con tu piel.

Y los grillos suelen cantar
En la misma nota que hace un siglo,
Es el mismo son de una vieja canción:

Y tus venas tejen la bufanda que cubre mi garganta.

Caminamos sobre ti,
Caminamos dentro de ti;
Tu piel es tan suave como el viento incesante,
Golpea con fuerza mi corazón
Que la noche nos sofocará.

Al despertar olvidare quien soy:
Detrás de la luna hay un millón de libélulas
Cabalgando lejos del sol,
Y bajo el mar vuelan las luciérnagas
A iluminar tu faz.

Te escuche cantar,
Te oí gritar;
Miles de sirenas navegaban por mi cabeza,
Una tras otra golpeaba mi conciencia.

Un dragón quemaba mis ideas;
Odio en mi alma.
Comía mi cerebro un centenar de escarabajos
Tan negros como tus ojos,
Y te vi cerca de mí.

Me escondí en el establo de los unicornios,
Vi volar uno más lejos que otro
Y arranco sus alas,
Y corrió más lejos de lo que cualquiera lo pudo alcanzar.

Soñar con una vida nueva,
Desear un comienzo después del final;
Novela de fantasía que no puedo escribir,
Los dramas quedaron fuera,
Hadas y duendes viven dentro de mí.

En mi oreja alguien me dice que decir,
Bajo mi cabello alguien me dice como caminar,
Un mundo entero sobrenatural.


Produjo una flor de cristal
En lo alto de un barranco,
En el calor del invierno.

Y veías al sol caer
Encerrado en pétalos de cristal

Sentimos la obscuridad pero no dejamos de soñar,
Sentimos el frió de tu canción
Y bebí de ti toda ilusión,
Cante junto a ti
Y el bosque entero lloró.

Poco a poco mi corazón latió,
De la tierra despertó mi cuerpo
Y sentí el silencio de la vida,
La frialdad del amor.

Junto a ti parecía más fácil
Abandone la magia que está detrás de las miradas,
Mi corazón es un poco más sutil
Dejando detrás todo recuerdo de quien soy.

Mis padres son el agua que cae
Y mi madre la tierra que deja florecer
Mas ninguno quiso avanzar.

Volé con el silencio de la penumbra,
Sentí el tiempo en mi piel,
Y hoja tras hoja solía hablar de mamá
Y cada gota era una lágrima de papá.

Y viaje tan lejos hasta perder el camino,
Soltaste mi mano
Y te seguí
Hasta olvidar lo que significa vivir.

Y un unicornio apareció entre la soledad,
Cantaban pequeños seres
Y me iluminaban con tu magia,
Temí, temí a la verdad,
Mi esencia se escapó, Mi vida se esfumó,
Soy un trozo de papel
Del libro que fui, muerto al despertar,
Tu magia se va al pestañear, todo tiene que morir.