Tus labios escapan a la acidez del viento, tus voces se
mezclan con el eco del tiempo, y nada de lo que aquí suceda tendrá un verdadero
significado.
Tengo mis rodillas llenas de cicatrices y raramente recuerdo
como las conseguí.
En mis labios hay tantos sabores como estrellas en el mar,
si, en el mar; ¿nunca las has visto cuando la luna se baja a bañar?, cuando sumerge su vestido de plata al mundo terrenal.
El paraíso es la utopía que creaste alrededor de tus orejas,
mil y un historias de fantasía donde te quedas siempre hasta el final. Jamás fui fanático
de los finales, por eso siempre les di un lugar donde comenzar.
Cuantas oraciones, cuantas frases y no llevan a ninguna parte; podría decir que lo que quiero explicar son mis formas de amar pero dudo
de lo que siento, es más, aun dudo de tener sentimientos.
¿Acaso no has visto los murales en mi techo?, las estrellas coloridas
que pinté, en verdad son hermosas, lástima que la obscuridad las tenga que
ocultar.
¿Pero dime que es de ti? escuche que las mariposas a tu
alrededor solían volar y que miles de aves tu vestido solían cargar, dime; ¿qué
tanto es verdad?
Tras tus pasos no vi ningún hermoso jardín y supuse que tu
rostro había envejecido como tu espíritu, pero hoy que te veo te ves tan feliz
como la primera vez, antes que conocieras todo lo que puedo ocultar.
No me juzgues por lo que sucedió, mis errores son las
mejores lecciones que la vida me pudo dar, y tú, la mejor instructora que me
pudo tocar.
El paraíso no es para los chicos buenos, es para personas
ciegas y sin ganas de escuchar, recuerda que en cada paso se hace más difícil
regresar.
No quiero un mundo lleno de sueños, tanta miel suele
empalagar, pero bueno, siempre ame dulce el té. No es que sea de gusto
exigente, se lo que quiero y eso obtengo; lo que mi corazón puede alcanzar,
todo por lo que mi espíritu está dispuesto a luchar, y tu amor, hoy suele ser
mi primer misión.
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