viernes, 30 de septiembre de 2011

Sangre


Nuestras historias se entrelaza en ese mágico hilo dorado; tus ojos obscuros absorben toda la luz, tu voz convierte en silencio cada grito de mi alma, y aun dudo de lo que deba hacer.
Tus manos cubren mis labios por completo, mi alma se enmudece en su totalidad. Guardadas en tus pestañas aquellas fotografías inmorales de tu desnudez que haz robado del reflejo de mis ojos, y tu piel guarda un perfume de rosas que a la fricción deja escapar; mi habitación gira en tu eje todos mis retratos cambian de color y no reconosco el rostro en el espejo del tocador.
Se cubren mis alas de la miel que se derrama de ti, y se enmudecen mis lagrimas al bajar por mis mejillas; clava tus dientes en mi cuello y deja escapar esa libertad que no deseo mas. Cientos de luces que hoy se apagaran como el amor, y fuera de la ciudad se esconde el sol, mi luna brilla a toda intensidad y no puede siquiera quemar mis pupilas.
Me hablas de eternidad, me hablas de una vida sin dolor; quisiera poder hacerte entender que lo único que me importa es tu amor. Y tus manos bajan con suavidad y salvajismo. Toma mi cuello y desliza tu saliva en mi, sumerge en lo mas profundo de mi vida y roba lo que gustes de mi.
Un umbral se abre ante mi y consume toda la luz; quisiera sentir tu calor pero tu piel es azul. Fuego en mi corazón apunto de desaparecer, y trato de memorizar su sonido pues será la ultima vez que lo escuchare.
Y una gota se desliza en mi piel, siento su tibieza contrastar con la muerte en mi y no lo pienso detener hasta que olvidar que fue de mi. Ahora puedo verte como tu a mi, solo un pedazo de carne rogando a ser devorada; y llora mi parte humana a una vieja canción; ya no siento el mismo placer que cuando hacíamos el amor.

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