Te sorprendería el saber que estoy pensando y no creo estés tan alejado de la realidad; pienso en el amor: dulce, tierno y hermoso. Es algo que me ha acompañado en mis pensamientos desde el día que lo conocí; aun a pesar de que he errado y fraguado varios intentos de ser felices nos mantenemos juntos, de alguna manera jamás podremos separarnos, ¿porque?, es sencillo, nos amamos.
Te contare un secreto. Hace ya mucho tiempo este mundo era vacío, así también mi corazón, pero claro no fue hace tanto tiempo como el mundo; de alguna manera mi ser encontró una fórmula para evadir la obscuridad y nació en el un rayo de tenue luz, de una luz mortecina y débil, que con el tiempo se volvió radiante e inmensa. Por aquel entonces esa pequeña luz no podía sobrevivir sola así que trataba de mantenerla viva; yo cuidaba y velaba por ella, más en ocasiones me dormía en la vigila y esta se hacía más y más débil, más por alguna extraña razón jamás desapareció.
En varias ocasiones lloré a orillas de esa pequeña luz justo cuando más parecía apagarse, pero de pronto aparecía más radiante y fuerte: era totalmente maravillosa. Así esta luz fue creciendo, tanto que un día no se pudo ocultar y resplandeció desde mis adentros a tal grado de no solo brillar en mi vida sino también en la de los demás, todos mis conocidos me cuestionaban de como pude hacer que tal luz llegara a ser tan radiante, a lo que siempre respondía: la fe.
Cada día que te sientas débil y que el mundo parezca venirse abajo sofocando la luz de tu amor, jamás dudes, solo ten fe; no es que necesites comprenderlo, solo necesitas confiar en él; el amor no reside en una persona, vive en nosotros mismos; en nuestro deseo de encontrar la felicidad y en la fuerza que ejercemos para encontrarla, el amor es una virtud que cada ser humano comparte y cada quien debe encontrar la manera de hacerla brillar tanto como para iluminar el mundo entero.
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