El mundo no entiende nada. Camina tan ignorante como siempre; jamás tiene conciencia de si mismo.
Te extraño, eso es todo.
¿Recuerdas aquel día que nos encontramos a escondidas del mundo entero?, cuando rosaban nuestras manos entre las sombras, cuando temíamos por que nuestro amor fuese descubierto.
Hoy guardo un sabor ácido de aquellos días; no puedo decir que lo odie pero tampoco que lo ame.
Aun guardo el recuerdo de tu perfume, de esas mañanas en que un beso me despertaba; aun recuerdo aquellas tardes frías en la que tus brazos me cobijaban. Y no tengo miedo a decirlo, pero el tiempo no es el mismo; te amé como a nadie lo he hecho jamás.
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