Esperaba con ansias un nuevo comienzo, un principio
totalmente vacío sin ningún rastro de vidas pasadas, sin ninguna cicatriz, sin
ninguna equivocación; deseaba como nunca volver a empezar.
¿Qué puedo decirte?, mi vida es compleja, es una tormenta en
el centro del océano, sin salida y sin espera; una derrota declarada apenas el
sol se oculta. Aprendí a vivir con ello.
Fueron varios días, semanas, meses, años; hace mucho tiempo
atrás.
Mayo 23.
6:55
Una mañana fresca, un viento agitador, un sentimiento tan
agudo que podría rebanarme el alma. Agua fría sobre mi piel, gotas corriendo
entre mis muslos; mi cuerpo totalmente libre. Fe, eso es lo que me falta. La
mañana corre demasiado a prisa, estoy solo aunque a mi alrededor cuerpos
inertes deambulen entre el vapor del agua cálida que sale de las regaderas. El
frio quema mi piel apenas cubierta por una toalla blanca; el miedo es
inexistente, pero parece tan real cada mañana. Lo he decidido; he decidido
probar mis talentos, probar mi suerte, probar mis alas.
8:45
Disfrazado en un lindo traje gris, radiante como la mañana
otoñal; ojos color miel que compiten con el fulgor de las hojas doradas de esta
época. La mirada perdida en el horizonte como esperando una señal, algún
llamado, alguna voz que nos sugiera avanzar. No se siquiera que es lo que hago.
El miedo me mantiene latente, alerta, distante, abrumado y hundido en una
mezcla de decisiones y deseos, de anhelos y caprichos, de miedos y deberes; la
vida es un regalo y como tal, puedo rechazarlo.
9:30
Voces en mi mente, tan nítidas como el susurro de las aves,
y aun así ninguna existe en realidad. El mundo me intoxica con tantos gritos,
con tantos murmullos, con tanto odio. Quisiera silenciar el universo entero,
cubrir mis oídos y tener el tiempo suficiente para escuchar mi corazón;
quisiera encerrarme en el silencio de mi alma y escucharla sollozar por todo lo
que ha hecho, quisiera sentir la culpa y escucharla recriminarme cada error;
odio que tantas voces no se puedan unir en una sola, odio no poder entender
siquiera una.
11:14
El trance se rompe en un silbido, el mundo se desmorona en
un soplo. La vida es impertinente, el tiempo, un inconsciente. Segundos son
robados de mi utopía para regresarme a la realidad, a una pantomima de un sueño
colectivo, que en mi vida estuve de acuerdo en compartir. El mundo avanza sin
detenerse y te obliga a seguir su paso; -arrástrame contigo y procura llevarnos
al colapso-. Voces, miradas, sabores, olores, calidez, suavidad, amor, deseo,
locura, veneno; palabras invaden mi mente sin una idea fija, palabras que
desgarran todo velo de cordura. La ciudad se presenta tan fría como en un
principio, tan cruda y tan primitiva; un virus constante, que no se limita y no
disminuye, un virus consiente del mal que provoca, imposibilitado a amarse.
¿Soy la excepción?
2:34
La vida, tan monótona como siempre. Una rutina inalterable,
un beso irrepetible. Gotas de luz que se escapan por una obscura coladera;
jamás fui lo suficientemente rápido como para poder detenerlas. Decenas de
cuerpos vacíos a mi alrededor; maquinas de carne y sangre que reproducen
conductas tan comunes como vulgares, desearía encontrar en alguno de ellos un
rayo de luz entorno a su mente, entorno a su corazón. Hombres de madera, débiles
ante el fuego, propensos a desintegrarse, ha convertirse en cenizas sin ningún
recuerdo; hombres de madera, hombres atados a su misma creación, hombres que
ataron sus cuerdos a las garras del monstruo imaginario que han creado.
3:24
El sol vuelve a saludarme; la luz artificial de un mundo
plástico queda atrapada entre muros de concreto y secretos. Cada secreto es una
mentira al aire, una pregunta indiscreta asomándose tras la ventana. Los
secretos golpean tras las cortinas, gritan tras el vidrio, matan tras las
sombras. Te descubrí en un mundo imaginario, en un mundo hecho de bloques de
madera, uno sobre otro, tan frágiles como el papel, tan volátiles como mi
mente. Secretos; ecos latentes tras el golpeteo de llamadas ignoradas; cuando
es más que evidente cierro mis ojos pero a veces los parpados me sangran.
3:45
Paso, paso, pasos; mi cuerpo actúa por si solo, como si
tuviese la necesidad de rendirse, de buscar una salida, como si mi mente
mantuviese en secreto el protocolo a seguir cuando nada tiene sentido ni
salida. Palabras, frases, oraciones, gritos, lágrimas, gotas saladas que corren
a mis labios; pequeños soles que sangran y ruegan por convertirse en lunas.
Todos queremos respuestas, pero no las que se nos dan, si no las que
necesitamos. El mundo no cumple caprichos ni tiene consideraciones; el mundo es
un niño aprendiendo a usar sus colores. Miéntenos cuando gustes, pero jamás
reveles todo cuanto es. Odio que el cielo se torne azul cuando debería ser
gris, odio que las aves canten cuando deberían llorar, peor mas odio que ames
cuando deberías odiar. ¿Complicado?, solo estar a tu lado.
6:59
Horas sin sentido, reproducciones del mismo film, ideas de
la misma mente, palabras de la misma oración. El tiempo se vuelve cíclico, sin
un orden constante, pero siempre regresando al principio. El viento golpea mi
cara, sin pensarlo estoy donde siempre quise; luces rojas corren lejos de mi
mientras otras intentan estrellarse contra mis zapatos. Escalando peldaños que
en si no existen, sujetándome de una vieja lámpara que discute sobre apagarse;
el barandal esta cubierto por la brisa, es difícil mantenerse en pie, pero ¿quién
quiere seguir sobre la inmundicia? Si tuviese alas jamás volvería a tocar el
suelo. Alas; puedo verlas reflejadas en el suelo, iluminadas con las luces
traseras de los autos, dibujadas abstractamente
en el pavimento húmedo de la tarde. El solo muere, y quiero acompañarlo.
7:00
La tarde cae en tonos violáceos y azulados, un brillo
naranja aun se nota en el extremo contrario; día, debes desistir que la noche jamás
dejara de avanzar.
Mis manos se alzan buscando la verdad, implorando clemencia;
mis pestañas se juntan y se trenzan para jamás volver a abrirse. De este sueño
no pretendo despertar. El viento me golpea, mis oídos han enmudecido al mundo;
mi sangre corre hacia el cielo mientras mi carne busca algo eterno. Noche fría,
poca luz, viento insaciable; un amante poco confiable.
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